El otro cine Mexicano: Las niñas bien

Las Niñas Bien (2019)

Hablar del cine mexicano actual implica, en la mayoría de los discursos, de una crisis y carencia artística muy similar al cine de los los setenta. El fin de la Época Dorada del cine mexicano se vio marcado por una propuesta pobre en todos los aspectos, del llamado cine de ficheras que tuvo un gran éxito en taquillas e implicó un cambio paradigmático de la imagen del México rural y melodramático. Este estilo, en comparación con el actual, no cuenta con grandes diferencias argumentales y adaptativas del contextual de la puesta en escena, pero quizá el común denominador en ambos reside en generar grandes ganancias a expensas de poca calidad creativa y fílmica. Desde entonces, el proceso de maduración artística del cine ha sido casi nulo y la única evolución se encuentra en el apartado tecnológico, pero en esencia, sigue siendo el mismo cine de hace casi cincuenta años.

Después de tantas cintas que han representado el racismo, el clasicismo y la homofobia a través de un humor de “pastelazo” y dramas con la calidad de comercial, hay un grupo ínfimo de películas que se contraponen a este estilo a través de nuevas propuestas estéticas que invitan a reimaginar el cine mexicano. Una de estas cintas es “Las niñas bien” (Márquez, 2019), basada en la novela del mismo nombre, cuenta la historia de la decadencia de Sofía, una socialité mexicana que vive la crisis de 1982.

Se trata de una cinta que narra su historia a través de la imagen, para simbolizar la ruptura entre la realidad y la fantasía. Esta cinta se caracteriza por una fotografía nítida y planos cerrados que recuerdan bastante la filmografía de Sofia Coppola, para las directoras, estas herramientas no sólo tienen la intención de sumergir al espectador en un mundo elegante y refinado, sino también, para encarnar el proceso de degradación de la belleza, así como los personajes se construyen bajo una connotación sublime que se van desvaneciendo conforme niegan su realidad hasta terminar en una forma grotesca y del mal gusto. Este sello característico de Coppola es muy notorio en películas como: “The Virgin Suicides” (Coppola, 1999), “Marie Antoinette” (Coppola, 2006), y en la más reciente, “The Beguiled” (2017).

En “Las niñas bien” (Márquez, 2019) se construye una fantasía de princesas delimitando en el contexto mexicano de los años ochenta a partir de los recursos anteriormente expuestos. El concepto banal de la riqueza es empleado deliberadamente como el motor de la protagonista, de tal manera cada elemento que entra en contacto con ella, contiene un significado dualista en la imaginación y la realidad, hasta que la segunda se va imponiendo ante la primera, y tras una serie de eventos desafortunados termina por revelar una nueva identidad radicalmente opuesta a la inicial: el icono de la a ostentación acaba por figurar a la miseria. Para enfatizar este proceso, se relata mediante una metáfora entre el progreso de la miseria y una alergia cutánea que se expande en el cuello de la protagonista. Así mismo, esta cinta puede entenderse como una analogía entre la crisis del 1982 y la crisis identitaria de Sofía; la negligencia del gobierno aparentada de un histriónico discurso económico y la ilusión de Sofía en mantener su estatus de élite social, en ambas situaciones, se ignora la inminente realidad y se sustituye por las apariencias.

Cabe resaltar que el personaje de Sofía cuenta con dos lecturas que pueden entenderse desde desde lo político y lo social; la protagonista extrae un rasgo muy peculiar del escenario político de aquel entonces y lo caracteriza: la soberbia. Por otro lado, el carácter narcisista y ególatra de Sofía se enmarcan en la figura identitaria de una clase social que ejerce poder a partir de lo que posee, de esta manera, se estructura una crítica a aquellas clases élites, hipócritas y engreídas.

Si bien estos planos para simbolizar la delicadeza, belleza y el refinamiento no es algo nuevo en el cine, si se trata de un gran acierto y sobre todo propositivo en el cine mexicano actual. De este modo, elevan los estándares de calidad e invita a dialogar sobre otras cintas que salen del rango fílmico que domina la taquilla. Gracias a la democratización de los medios, estamos viviendo un momento especial del otro cine mexicano que retoma la memoria histórica a través de nuevas propuestas artísticas y es precisamente por esto qué vale mucho la pena hablar y revisar.

Chequen el trailer:

Por Samus

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