Joker. El revisionismo social en el género de superhéroes.

Actualmente, el cine de superhéroes es uno de los temas más comunes en el que pocas veces se entabla un diálogo sobre aquello que está aportando al cine, tema del que nace “Joker” (Thodd Philips, 2019). Es importante mencionar que este filme, desde la primera secuencia, se trata de una declaración de intenciones que justificarán los actos del protagonista, así se pueden evitar confusiones que consideran al villano como un redentor, sino más bien como un vengador, clave de la estructura narrativa del género explotation film.

“Joker” (Rodd Phillips, 2019) es una libre interpretación cuya narración se cimienta en tres discursos: El discurso político orado por Thomas Wayne representando el narcisismo, la egolatría y la indiferencia de la élite política y económica hacia aquella gente de estratos más bajos, el discurso enseñado por la madre de Arthur, quien representa el comportamiento social deseado, el deber complaciente pese a lo terrible de la situación, por último el discurso mediático dirigido por Murray en su programa de televisión, el cual representa la hipocresía de los medios, el amarillismo y el exhibicionismo de otros.

Estos tres discursos tienen una doble función dentro del filme. La primera puede entenderse como el motor narrativo a través de muros metafóricos que frenan al protagonista (que irán cayendo conforme avanza la trama) y la segunda como formadora de identidad del personaje. A diferencia de las anteriores interpretaciones del “Joker”, esté se crea con la intención de perturbar al espectador y hacerlo cómplice del maltrato a partir de mostrar imágenes explícitas de golpes físicos y emocionales. Dichas imágenes, progresivamente se convertirán en un discurso de crítica social a un sistema que lo margina y luego culpa. Este tipo de historias de abuso recuerdan filmes como “Willard” (Morgan, 2003) o más cercano a la estética visual, “Precious” (Daniels, 2010), cintas que comparten rasgos como: un perpetrador cuya posición le permite ejercer violencia sobre el protagonista y el cuestionamiento de la sensibilidad del espectador a través de los actos moralmente malos del protagonista, pero a pesar de ello, se le permite e incluso se le exime de sus delitos; se trata pues de un tipo de empatía que puede generar incomodidad.

Otro aspecto a resaltar es el ejercicio de la violencia como medio de redención personal y no como justicia social. Para ello cabe resaltar que el protagonista nace de su contexto social y se enfatiza en el trato que recibe hasta el punto de martirizarlo, aspecto que puede generar problemas en los personajes al polarizarlos (los buenos son muy buenos y los malos son muy malos), en el peor de los casos disuelve todo enigma que caracteriza al mítico personaje. A fin de cuentas la intención del director es conciliar todos los actos y consecuencias del protagonista a un mismo cauce: ser crítico en su contexto. Por otro lado, referenciar la obra de culto “Taxi Driver” (Scorsese, 1976) para resaltar la decadencia de la sociedad moderna a través de la ambigüedad moral del protagonista, no sea su mayor logro. Pero cuando se trata del género de superhéroes resulta ser su mayor virtud, siendo una de las pocas obras que extrapola el discurso de sociedades disfuncionales con una realidad vigente. Por último, es importante resaltar la exploración de una problemática social, como la marginación, con base a la novela gráfica, recordando al espectador que el cómic no es ajeno a un contexto sociocultural.

En estos tiempos, en que los medios se han saturado de superhéroes, “Joker” (Todd Phillips, 2019) resulta ser un pequeño respiro al género dada su intención propositiva de contenido, una obra que hasta cierto punto trata el revisionismo social de los marginados, aspectos que debe valorarse dentro del cine como de del contexto cultural.

Checa el trailer.

Por Samus

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